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T2 Trainspotting, no elijas secuelas

Choose life, Mark Renton

 

Ya he visto T2 Trainspotting. Sí, ya está. Después de todo el bombo y platillo por las redes sociales a las que, parece, que se critica en la película, la he visto. No os preocupéis que no hay spoilers a partir de aquí porque, sin una trama, es un poco difícil contaros algo significativo de la película. El 24 de febrero la podéis ver en cines pero, sinceramente, si no os lleva más que la nostalgia, os podéis esperar a verla en el sofá de casa. O a que Netflix la ponga en catálogo.

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Antes de nada, vamos a ponernos en contexto. Yo tenía cuatro años cuando se estrena Trainspotting, lo cual, no es excusa para no disfrutar de una buena película a edad de merecer. Entiendo, aunque no la haya visto en contexto, lo que hace Boyle con esta lección. Se desmarca y retrata el mundo de la droga de una forma cruda y real. Incluso, a mi edad de merecer, con la violencia a la que acostumbramos, los tiros, los millones de dramas pseudopsicológicos, con drogas o sin ellas, los otros tantos millones de películas sobre narcotraficantes, Padrinos y ese largo etcétera. Incluso con todo eso, impacta. Retrata a las últimas ratas de todo el entramado de la droga de moda y no se corta ni un pelo. No me quiero imaginar lo que fue, en su contexto, un himno generacional, un hito. Una película de culto.

La estética, la banda sonora, el guión. Es todo impecable porque tienen un sentido: el retrato. Todo lo anterior está cohesionado porque responde ante un objetivo común que Boyle logra con un acierto exquisito. No hay peros, cuenta con cuatro heroinómanos que no quieren dejar de serlo y un sociópata que está encantado consigo mismo. Cambia la trama a medida que Mark Renton se va alejando del mundo de las drogas. El protagonista es el que marca el ritmo porque es él, precisamente, el que supera el conflicto.

Pero veinte años después llega T2 Trainspotting. Quiero entender que jamás oyeron eso de que las segundas partes nunca fueron buenas. Con un matiz, hay historias que necesitan ser contadas, se lo merecen. Quizás si Boyle hubiera inventado un futuro diferente para Renton, Sick Boy y los demás, lo hubiera entendido. Pero lo único que hace es darnos respuestas que no necesitábamos oír y contarnos una historia que nos interesa sólo a medias. Es decir como un cotilleo en el patio de tu bloque, te quedas a escucharlo hasta el final pero es algo que no necesitabas saber.

Sí, sabemos que Sick Boy, ahora Simon porque ha crecido y es adulto, por lo que ahora es un cocainómano, es el padre del bebé de Down y que muere por su culpa. Sí, también sabemos que Mark Renton se siente culpable por haberle dado el primer chute a Tommy. Pero son cosas que no hace faltas decirlas en voz alta, pierdes toda la tensión dramática que hace veinte años te había quedado redonda.

Otra de las cosas que no encajan en T2 Trainspotting es Mark Renton. No sé si es el personaje o Ewan McGregor, por lo que me arriesgaré a elegir a ambos. Vale, en T2 Trainspotting han pasado veinte años y Mark se ha rehabilitado pero no he dejado de ver a un Ewan McGregor divino pero demasiado rehabilitado. No parece un ex-yonki ni por consideración.

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Pero no todo es malo, de hecho, la película es bastante entretenida. El resto de personajes son la misma joya que fueron en Trainspotting. Personalmente, me quedo con Begbie porque es el más coherente: si le robas, lo pagas. Si le miras, también. Los tres han crecido pero no ha evolucionado, se han adaptado a sus nuevas circunstancias pero son intangibles. Sick Boy sigue enganchado una droga y Begbie sigue siendo un psicópata; puede que Spud sea el que sí muestre una pizca de evolución como personaje. Y que queréis que os diga, me encanta que escriba todas las peripecias que han hecho. Hubiera sido un acierto, quizás, darle más potencial a esa historia, qué pasa cuando llevas veinte años drogándote.

Veronica es otro de los grandes aciertos. Es posible que yo, joven de mediana edad que sólo conoce el pasado por lo que la cuentan las películas y los nostálgicos, me haya reflejado directamente en ella, pero es inteligente. Todos los que no hemos vivido los noventa los hemos visto a través de las pantallas, hemos visto Trainspotting tarde pero hemos entendido el retrato de aquella sociedad. Veronica es una inmigrante que busca volver a casa con más dinero del que se fue, ¿os suena? Sinceramente, creo que lo que le falta a la cinta es el alma, Trainspotting la tenía, contaba la verdad de los drogadictos. Sin embargo, T2 Trainspotting no sabe si quiere retratar la nostalgia, la rehabilitación, o el retrato de esta generación. Por eso, los monólogos del Mark Renton de hace veinte años sí que emocionaban.

Nos leemos,

Sandra Herranz Casas

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