Sign in / Join

GHOST IN THE SHELL: OTRA REFLEXIÓN DEL ALMA Y LA ROBÓTICA

Más allá de los que ya conocen de ‘Ghost in the Shell’, por las creaciones de su escritor y director japonés Mamoru Oshii, la adaptación además de un alarde de buena ciencia ficción no defraudará a los adeptos a esta historia, aunque con algunos cambios, hasta el autor la defiende. Aunque el remake cambie, para los más escrupulosos pueden perderse algunas cosas, la magnitud de su argumento queda más accesible al público.

Scarlett Johansson protagoniza a un híbrido robótico que mantiene el cerebro de un humano, y es llamada “Major”. Única en su especie, como un arma en sí misma y fabricada para ello, trabaja para un grupo de operaciones especiales denominado Sección 9. El jefe de este grupo es el mítico Takeshi Kitano, Aramaki, que muchos recordareis por la adaptación española de ‘Humor Amarillo’ (Fūun! Takeshi Jō), y otros por películas como ‘Outrage’ o ‘Battle Royale’ entre muchas otras.

Completan el elenco Juliette Binoche, como la científica creadora de este ser único, o Pilouk Asbaek su fiel compañero en la Sección 9, Batou. También Michael Pitt, inesperado, interpretando a ‘Kuze’. De todas formas, no echaréis de menos a los demás: Han, Ishikawa o Saito.

El centro de gravitación del film reside en la identidad de la protagonista, entre su cuerpo robótico y su cerebro humano, su cuerpo programado para matar y su mente que va a otro ritmo, en cierto modo predeterminado, pero siempre incontrolable. Su inteligencia no es artificial como en cualquier robot lo sería, sino auténtica, conectada a una máquina, que en ocasiones no sabe muy bien por quién es controlada. En todo caso, la empresa que la creó, Hanka Robotic, lucha por un futuro simplemente cibernético, en el cual no se pueda distinguir la línea que separa a los humanos de los robots. De hecho, vemos como a ella misma le cuesta distinguirlo olvidando su propia humanidad, donde entonces tendrá que descubrir su pasado, y desenmascarar los recuerdos borrados.

La trama confluye entre los propios intereses de la compañía de robots, la seguridad nacional y el descubrimiento de la conciencia de la propia protagonista, ya que ésta última puede que sea la reflexión más importante del argumento. Empresas que controlan a personas, que convierten en ciborgs, y poco a poco convertir el planeta en un territorio de máquinas controladas por unos pocos. Puede sonar a un apocalipsis tecnológico, pero la conciencia de una persona dentro de un robot puede dejarnos ver lo destructivo que esto podría ser. Las peleas han dejado menos hueco a estas reflexiones en el guion, aunque el remake iba a ser polémico de todas las maneras habidas, hace un intento bastante notable de acercar al gran público las ideas básicas de las inquietudes del ciborg, Motoko Kusanagi, que recoge la saga anime de Mumoru Oshii, que empezó en 1995.

Por supuesto, hay mucha acción, efectos especiales, violencia y, además, una gran banda sonora, que ambienta a la perfección esas ciudades del futuro al más puro estilo ‘Blade Runner’. El cantante Tricky, quién fue componente del grupo Massive Attack, colabora en la BSO con la canción ‘Escape’. También DJ Shadow o Johnny Jewel.

Quizá no aporte nada nuevo al gran número de películas que podríamos compendiar en este mismo tópico cibernético, pero sí podríamos definirlo como entretenimiento inteligente, pero para algunos fans es mucho más que eso. Sencillamente una buena reflexión de un futuro quizá no tan lejano, en cuanto a lo que se refiere a la robótica, los injertos en humanos o los avances tecnológicos.

Leave a reply

¡Seguro que te gusta!